SIGLO XIX

EL ÁGUILA GALA Y EL BUHO GALLEGO

(Emilio Gonzalez López, ed. Galicia)

LA RESISTENCIA GALLEGA EN LOS VALLES ORENSANOS: LOS ABADES.

En la resistencia gallega en las montañas y valles de orensanos y también los lucenses de la cuenca del Sil apareció, al frente de las guerrillas campesinas, un elemento que no se había presentado en las de las montañas lucenses de Becerreá, los curas párrocos, que desempeñaron un papel de extraordinaria importancia en el alzamiento gallego contra los franceses en las tres provincias del sur de Galicia: Orense, Tuy y Santiago.
El carácter parroquial del alzamiento gallego en los valles y montañas, más que en las villas y ciudades, del sur de Galicia, particularmente en la provincia de Orense, se revela en el hecho de que los campesinos alzados enarbolaron su estandarte parroquial como bandera nacional: “Todos los relatos del alzamiento gallego –dice Oman- confirma el hecho de que en casi todos los casos los caudillos de los montañeses pertenecían al clero regular o secular. Una de las notas más características de este alzamiento es la de que los grupos armados se lanzaron al campo llevando el estandarte parroquial como bandera nacional”
Las gentes del valle de Valdeorras habían visto pasar en la primera mitad del mes de enero, varias columnas de soldados extranjeros; primero, al empezar el año, los 3.000 soldados de la división inglesa de Crawford, que se iban a embarcar en Vigo: tras ellos llegaron, también de paso, los fugitivos soldador del ejercito gallego del Marqués de la Romana, quien se detuvo con su estado mayor unos días en el Barco de Valdeorras, para seguir luego su marcha hacia Puebla de Trives y de allí a Orense.
Por Valdeorras pasaba y pasa la carretera general de Ponferrada a Orense y Vigo, que es la comunicación más importante de Galicia con León por el valle del Sil; segunda en importancia, en cuanto a ser arteria de Galicia, en su zona oriental de la carretera general de Madrid a la Coruña que de Ponferrada sigue a Villafranca del Bierzo, y entrando por las montañas y puertos montañosos de la provincia de Lugo, se llega a la capital de la provincia.
Por esa carretera avanzó, a mediados de enero, la división francesa del general Marchand, que llegó al Barco de Valdeorras el 15 de ese mes. En esta comarca cometieron los franceses toda clase de desmanes, desafueros y latrocinios. El 18 doscientos dragones, que escoltaban la artillería de la división, entraron en el pueblo de Salas y pasaron a cuchillo a cuantas personas, entre ellas un sacerdote, encontraron en el y sus alrededores y saquearon el pueblo y las casas vecinas.
El 20 de enero el general Marchand había establecido su cuartel general en la Puebla de Trives, llegando sus avanzadas a La Rúa y a Larouco. Ese mismo día pasó por el Barco de Valdeorras, camino de Ponferrada, el secretario del general Marchand acompañado de 100 dragones, los cuales custodiaban un convoy de un coche, una galera y varios carros en los que transportaban el equipaje del general Marchand y el de Villet.
Pernoctaron en el Barco; pero al emprender al día siguiente el viaje, camino de Ponferrada, fueron atacados por varios grupos de campesinos entre los que figuraba un cura párroco, don Ramón Tato. Los franceses, después de sufrir bastantes bajas, se retiraron atropelladamente hacia el puente de Domingo Flores dejando abandonado la mayor parte del convoy, del que sólo se llevaron con ellos el carromato. En esta acción tuvieron los franceses unos 14 muertos; y perdieron los papeles y el equipaje de los generales Marchand y la Villet.
Envalentonados con esta acción los campesinos de la zona orensana de Valdeorras y la Puebla de Trives, se dispusieron a nuevas empresas. El 31 de enero pasó por el Barco un escuadrón de dragones franceses en dirección a Trives. Corrió por la comarca la voz de la llegada de estos enemigos, e inmediatamente se reunieron, a la entrada de Trives, una serie de partidas armadas de gentes de estas comarcas y de San Clodio y Quiroga, en la provincia de Lugo. Tan pronto avistaron al enemigo, lo atacaron sin pérdida de tiempo: “lograron matar algunos antes de Mendoya, 12 en la cuesta y codos del Bibey y dispersar una corta partida”.
Esta partida francesa de caballería se retiró de Trives por el camino de Valdeorras; pero al llegar a esta comarca la esperaban nuevas sorpresas: “don Manuel y don Jacobo González, presbítero de Freixido, y don Juan Rodríguez, igualmente presbítero de Petín, acompañados de algunos esforzados labradores de los dos pueblos, les salieron al encuentro y les disputaron el paso, matando a unos y aprehendiendo a otros; pero aún se les escaparon muchos, de los que algunos se ahogaron en el río, y los demás, confiados en la ligereza de sus caballos, se defendían obstinadamente al tiempo que huían; sólo 16 llegaron al Barco; otros tantos se contaban muertos desde la Rúa; de aquéllos, cinco quedaron prisioneros; los 11 restantes fueron perseguidos por don José Valcárcel, oficial del Príncipe, y algunos paisanos que mataron alguos el la Vega y Encina, y, los que escaparon fueron alcanzados por Vázquez y algunos compañeros de la acción del 21, que acabaron con ellos”
El Conde de Toreno, ensalzando la resistencia gallega en estas comarcas orensanas, dice que en ellas “sin ajeno estímulo formaron muy pronto los habitantes en cuadrillas. Así ocurrió en los pueblos de la comarca de Puebla de Trives, que las formaron antes de comenzar febrero, dirigidos por Diego Núñez de Millaroso, cogiendo prisioneros a 80 dragones de la división del general Marchand, los cuales con sus despojos llevaron al lugar adonde estaba la Romana. Imitáronle, en breve, otros muchos en el valle de Valdeorras; y, uniéndose en fieldades eligieron una Junta escogiendo por general a don José, abad de Cayoso, mozo arrojado, de la casa de Quiroga, ilustre en aquella tierra. Y su hermano Juan, también de Quiroga y Uría, cooperó grandemente a sus empresas, que se multiplicaron y extendieron hasta el Bierzo”.
Los principales contribuyentes al alzamiento gallego fueron los campesinos que formaron la masa de sus milicias y partidas; pero, en cambio, los dirigentes y jefes de esas milicias pertenecían a otras clases sociales. Ya hemos visto como en el valle de Valdeorras en Orense y en los de San Clodio y Quiroga, en la provincia de Lugo, así como en las montañas de la Puebla de Trives y en los muchos lugares de Galicia, fueron los abades, los curas párrocos, los jefes militares de sus feligreses levantados en armas contra los franceses. Pero, al lado de los abades, debemos mencionar otras clases sociales que tuvieron un papel importante en esta dirección.
Dos de ellas aparecen mencionadas en el relato ya indicado del Conde de Toreno; los hidalgos, entre los que figuran los dos mozos de la Casa de Quiroga y Uría, el abad de Cayoso, don José Quiroga y Uría y su hermano don Juan Quiroga, y los oficiales del ejército gallego del Marqués de la Romana que andaban desperdigados por las montañas y valles de Galicia entregados a la labor de alzar en armas a los pueblos. Es probable que el oficial del regimiento de la Princesa, don José Valcárcel, que tomó una parte muy actica en la persecución de los dragones franceses en Valdeorras fuese también un hidalgo gallego de esta misma región, como parece indicar su apellido Valcárcel.
Otros eran alcaldes, jueces y de oficios varios de las villas. Pero quizás uno de los mas importantes, que no hemos visto aparecer hasta ahora en estas milicias campesinas gallegas, es el de los militares procedentes del regimiento universitario compostelano, que fue desbandado en su mayor parte, al llegar a Galicia, por el marqués de la Romana, quien dio a los antiguos estudiantes la misión de formar guerrillas en sus pueblos de procedencia o en otros de Galicia.

Dragones franceses




SUCESOS MILITARES DE GALICIA EN 1809

M. GARCIA DEL BARRIO La Coruña 1891

“Hacia el día 12 amenazaban los franceses a Orense y determinó el Marques dirigirse al valle de Laza para oponerse al enemigo, según me lo participo por su oficio del Apéndice, numero 12, en que de nuevo aprobó cuanto había aprobado después de nuestra separación; y con esta retirada abandonó los irresistibles pasos del Sil, Montefurado y otros fuertes desfiladeros, dejando a los valientes patriotas Abad de Casoyo y su hermano Quiroga, con todos los habitantes de la orilla del Sil, en el mayor conflicto, los cuales, habiendo hecho una heroica resistencia a los enemigos, que bien a su pesar habían respetado hasta entonces aquel territorio, le han visto asolado, al tiempo que, faltos de municiones y abandonados por el Marques, que se retiro a Baltar, tuvieron que ceder sus posiciones a la superioridad del enemigo, a quien causaron bastante perdida”.

 
LOS GUERRILLEROS GALLEGOS DE 1809
Cartas y relaciones escritas por testigos oculares publicadas en los años 1809 - 1810

Carta en que se detallan los valerosos hechos de los habitantes de Valdeorras, hasta el mes de marzo del presente año de 1809.
"Habiendo oido leer el número 4 de su Semanario a un caballero de este valle, movido del convite que en él nos hace usted a todos los gallegos y enfadado de que en los papeles públicos de este reino nada se hable del valle de Valdeorres y sus valientes naturales, que tanta parte tuvieron en la expulsión de los ejércitos franceses de Galicia, he determinado en mi estilo chapucero y aldeano, dar a usted una relación verdadera de algo de lo que mis vecinos hicieron contra los franceses, ya que el señor abad de Casoyo, Comandante de los paisanos, Ayuntamiento, señores Curas y personas instruidas no se tomaron este trabajo.
Atemorizados los de Valdeorres al ver que una división de 5.000 ingleses pasó por el valle en retirada el 3 y 4 de enero, y que le seguía nuestro ejército disperso, sin que fuese bastante a reunirlo el cuidado y trabajo incesante de su digno general, que en el Barco se detuvo dos días al efecto, y que después siguió hacia Orense, esperábamos de momento en momento que las tropas francesas vendrían a aniquilarnos, cometiendo los mismos excesos que en el Bierzo y paises en que habían entrado, y de que teníamos noticia.
El 15 de enero vino a renovarlos en este hermoso valle el General Marchand, con 7.000 hombres de las mejores tropas del ejercito de Ney. Todos nos quejábamos de los latrocinios , sacrilegios y violencias que cometían: muchos habitantes habiendo buscado nuestra seguridad en los montes y en medio de la nieve, libres de la opresión, nos hallamos gustosísimos, al saber el inícuo trato que dieron a los que estaban en los pueblos, a los que, después de hacerlos servir en los oficios más viles, a la mañana los cargaban con mochilas, obligándolos a marchar jornadas enteras de esta suerte. Ardían en venganza los corazones de mis compatriotas, y esperaban el momento de saciar su ira, que se encendió cuando, el 18, doscientos dragones que en Valdeorres estaban escoltando la artillería, entrando en el pueblo de Salas, pasaron a cuchillo en él y sus inmediaciones, cuantas personas hallaron, sin perdonar al sacerdote, al viejo ni al niño, y lo saquearon.

General Marchand
Llagaba la mayor fuerza de la división a Trives, y algunos cuerpos en La Rua y Laroco se hallaban el 20, cuando regresó a dormir al Barco el Secretario de Marchand con el equipaje de este General y La Villet, que conducían en un coche, una galera y varios carros, escoltado por 100 hombres, mandador por un Coronel. Intentaron cuatro de estos quitar las botas a José Quiroga, de oficio sastre, en medio de la calle del Barco, pero, a pesar de que otros muchos franceses estaban pasando por la misma, les salió tan caro el atentado, que, levantando el José un palo, mató a uno y dejó mortalmente herido a otro, y huyendo los dos restantes, quedó victorioso y calzado.
A la mañana del 21 siguieron su camino con dirección a Ponferrada; se reunieron algunos paisanos, en cuya vista y algunos tiros, hicieron que en el puente nuevo abandonasen la galera: se engolfaron casi todos en la presa, y sólo los persiguieron Diego Núñez, de oficio herrero, Manuel Vazquez y otros dos, que los fueron tiroteando hasta junto a la Medoa; tres cuartos de legua de allí, se les reunieron un sacerdote y tres paisanos con un solo fusil. Los franceses que reconocieron cuán poca gente les seguía, tocando llamada, se formaron en batalla e hicieron fuego contra estos pocos, que les correspondieron con tal valor y acierto, que les obligaron a uir con precipitación: fueron perseguidos por los cinco fusileros y el Sacerdote; y otros dos que no tenían fusil, se adelantaron por su altura. Los franceses que volviendose a formar, empezaron a hacer descargas cerradas sobre aquellos pocos esforzados que , hechándose en el suelo, correspondieron sin perder terreno, los hubieran obligado quizás a abandonar la gloriosa acción comenzada, si D. Ramon Tato (que así se llamaba el sacerdote que atrás se dijo que se había adelantado) comenzando a descargar piedras con sus dos compañeros sobre los enemigos, no les obligaran a abandonar cobardemente el coche con las mulas del tronco, y, a excepción de un carromato, a que pusieron doble tiro para correr con más velocidad, dejaron todos los demás y varias caballerías. También los oficiales tiraron los sables y los sombreros y muchos de los soldados los fusiles y mochilas a fin de aligerarse, meneando después los pies con tal ligereza, que en vano los ocho esforzados corrieron en pos de ellos tres cuartos de legua, hasta Domingo Florez, desde donde regresaron, conociendo que no los alcanzaban. El resultado de esta acción fué matar 14 franceses, coger todos los papeles de la división Marchand, su equipaje, el de La Villet, varias mulas y caballos, y más de 100 maletas y mochilas, sin que por nuestra parte tuviésemos pérdida alguna.
No faltaron personas que tachasen esta heróica acción, y apellidasen altamente contra los valerosos jóvenes que tuvieron parte en ella. Súpolo Marchand en Orense, y de su orden, la Junta de aquella ciudad mandó a la justicia de Valdeorres tomar conocimiento en la causa; y el Cabildo, por medio de una circular, exhortó a los curas y justicias para que recogiesen los efectos aprehendidos y se los remitiesen. El Corregidor de Valdeorres, como buen español, había abandonado el valle, y retirándose a las montañas, cuando la entrada de los franceses; no así lo hicieron los jueces que le son iguales en jurisdicción, de los que uno tomó a su cargo el desempeño, y fué tan activo, que al instante dió principio a la causa, arrestando y poniendo en duras prisiones a cuantos pudo pillar, y sólo pudieron librarse de los hierros los que buscaron su seguridad en la fuga. Valdeorres, oprimida por los franceses y perseguida por sus viles partidarios, yacía en el mayor abatimiento, cuando el 31 de enero transitó por el valle un escuadrón de caballería que pedía raciones para 2.000 compañeros que les seguían: este ardiz del que se valieron para franquearse el paso, junto con la persecución que sufrían los que antes tuvieron bastante valor para oponerse a los franceses, obró el efecto que éstos deseaban: ninguna oposición hallaron, pero no faltó quien diese parte a Trives de que ningún otro cuerpo les seguía, por si querían emprenderla con aquellos.
Los valientes habitantes de aquel partido, reuniendo algunos de Quiroga y San Clodio, a la salida de la villa de La Puebla, trataron de esperar a los 100 húsares que se formaron en una llanura a la derecha del pueblo: al avistarlos los impacientes paisanos, dejan la ventajosa situación que ocupaban, y corren a atacarlos en la que les era tan poco favorable: se sostuvieron los franceses por largo rato, pero al fin se vieron precisados a abandonar el campo y a buscar su seguridad en la fuga; en ella les persiguieron los paisanos, disputándose la gloria y el peligro; lograron matar algunos antes de Mendoya, 12 en la cuesta y codos del vivey, y dispersar una corta partida. Grande fué la temeridad de algunos vecinos de Laroco, que, al verlos pasar de improviso, aunque se hallaban sin armas, se hechaban a las bridas de los caballos para detenerlos; pero una lucha tan desigual, costó la vida a cuatro paisanos, , aunque pereció triple número de franceses. Aún el valiente D. Joaquín Casanova, de Trives, seguía el alcance a los franceses, cuando estos pisaron el terreno de Valdeorres, a cuyos esforzados naturales estaba reservada la gloria de concluir la acción. Don Manuel y Don Jacobo González, Presbítero de Freigido, Don Juan Rodriguez, igualmente Presbítero de Petín, acompañados de algunos esforzados labradores de los dos pueblos, les salieron al encuentro y les disputaron el paso, matando a unos y aprehendiendo a otros; pero aún se les escaparon muchos, de los que algunos se ahogaron en el río; tres perdieron la vida a manos de Don Antonio Arias y otros compañeros en el puente de Petín, dos se entregaron el La Rúa, y los demás, confiados en la ligereza de sus caballos, se defendían obstinadamente, al tiempo que huían; sólo 16 llegaron al Barco, otros tantos se contaban muertos desde la Rua; de aquéllos, cinco quedaron prisioneros, los 11 restantes fueron perseguidos por Don José Valcarcel, Oficial del Príncipe, y algunos paisanos, que mataron algunos en la Vega y Encina, y los que se escaparon, fueron alcanzados por Vázquez y algunos compañeros de la acción del 21, que acabaron con ellos. De este escuadrón de Húsares, número 15, ninguno volvió con la noticia a sus compañeros; se hicieron 29 prisioneros, los demás perdieron la vida.; armas, caballos y maletas, todo quedó en poder de los paisanos que tuvieron parte en la acción. Ninguno de cuantos se hallaron en ella pretendió premio; se contentaron con el honor de la victoria: no as´´i muchos de los que estuvieron a la espectativa, que se presentaron a S.E. el Señor Marqués de la Romana con los prisioneros y algunos caballos, y entre ellos el juez del que se hizo mención, que, escapándose a los paisanos que lo conducían preso, logró engañar a S.E. y apropiándose el lauro que otros merecían, que el Sr. Marqués le diese la orden de alarmar los pueblos por convocatorias al efecto, pero temiendo no quisiese juntarlos para entregarlos al tirano, evitaron la reunión; pero no por eso dejaban de velar sobre su seguridad y la del país varias partidas armadas.




13 DE JUNIO DE 1833 - EL VIAJE DE GUILLERMO SCHULZ

El 6 de marzo de 1805 nace en Dörnberg, cerca de Kassel, Guillermo Schulz, uno de los representantes más destacados de la geología y minería españolas del siglo XIX.

Se traslada a España en 1826 para trabajar como comisario de minas al servicio del gobierno español y en 1833 es nombrado inspector de Distrito de Galicia y Asturias realizando una importante labor de estudio científico y prospección de minas.
Muere en Aranjuez el 1 de agosto de 1877 habiendo sido una persona “incansable en procurar el bien público, servir a amigos y conocidos, y socorrer a los necesitados”, según reza su epitafio.
De su obra destacaremos aquí la “Descripción geognóstica del Reino de Galicia” y sus cuadernos de campo que reproducimos a continuación.

Guillermo Schulz
Cuaderno de campo nº 2 (marzo – agosto de 1.833)

Jueves 13 de junio de 1.833
“Después de oir misa alisté mi equipage para volver a Quiroga; En este viage de retorno puse particular atención en los pedregales esplotados y se hallan en la forma siguiente: Desde el Barco hasta pasada Arcos es una gran llanura de 2/3 de legua de largo y ¼ de legua de ancho, horizontal del todo desde el Barco hasta el primer lugarcillo después por Arcos hay suaves undulencias de terreno de acarreo; rio viene por Arcos pero el llano aun pasa mas abajo hasta la loma divisoria entre esta llanura y la de Villamartin; en todo este trecho de 2/3 de legª no hay pedregal esplotado, sino dos pequeños al otro lado del rio. La loma divisoria entre Arcos y Villamartin tiene 1/3 de legua de ancho o de largo y se compone de pizarra de transición (124) como todos los montes inmediatos pero tiene una delgada capa de acarreo en muchos puntos y depósitos de conglomerado rojo, al pie de esta loma contra el hay un pedregal explotado; el rumbo (4) de la pizarra es hora 8 y su hechado (5) muy clavado, la de enfrente es por aquí muy negra. Pasada la mencionada loma que se rodea por su estremo meridional, se llega al rio del Mazo y se entra en el llano diluvial (125) y cultivado de Villamartin, este llano tiene 1/3 de legua largo, no es tan ancho como el del Barco y remata en el lugar de Sn. Miguel de Oteiro; por este trecho la madre del rio Sil es aspera de pizarra hora 8 y solo al par de Villamartin y el remate del llano llega terreno diluvial a formar la orilla; aquí por Sn. Miguel hay solo un arroyo pequeño. Ahora se pasa una lomita al parecer de acarreo y mucha tierra vegetal y luego se llega a otra que es de pizarra y considerables masas de arenisca roja y continua un ¼ de legua donde remata en el llano frondoso de la Rua y sus pueblos convecinos. Al pie de la mencionada loma hay al otro lado del rio una aldea y desde ella hacia abajo una pequeña vega que concluye al par del remate de la loma mientras en este lado empieza algo mas atrás el cultivo en la orilla.

En todo este trecho desde el rio Mazo a la Rua no hay pedregal explotado. La arenisca roja de Valdeorras que forma capas y fajas horizontales sobre el terreno de transicion (124) en varios puntos es de 2 a 7 varas de gruesa. El llano horizontal de la Rua es casi redondo y tiene sobre ¼ de legua de diametro, no ofrece pedregal esplotado. Desde Fuentin abajo hacia el puente se encuentra 1º granito, luego una pizarra maclifera muy particular hora 10 y 11 y echado (5) vertical las maclas solo en abujas blancas y el color de la pizarra es el del grafito; despues vuelve granito y luego gneis aproximadamente hora 10 a 11 el cual es muy particular, despues se camina un trecho sobre terreno conglomerado y al par del Puente Cigarroso se llega al granito comun;el rio da una vuelta antes del puente y en esta vuelta hay pedregal al otro lado. Despues del puente hay madre estrecha hasta donde remata el granito que es media legua a ¾ de legua mas abajo, y alli da el rio una vuelta y se nota al otro lado mucho terreno encarnado pedregal explotado despues al par de Rabeledo y en la punta que forma el monte de Rabeledo hay otro pedregal y un poco mas adelante al otro lado donde entra el arroyo de Sn. Miguel, de aquí a Montefurado no hay pedregal, pero si antes del Furado en la forma siguiente, la madre del rio que se quedó en seco con motivo del canal no se ha removido y parece que solo se quiso aprovechar para labor (104). En Sn. Miguel hay mucho terreno encarnado al parecer de formacion algo mas moderna propiamente diluvial (125), llegado con el camino a lo alto de la cuestecilla se ve debajo del lugar algun pedregal esplotado bien en lo alto, otro hay frente al Navéa; como unos mil varas mas abajo en el lado hay mucho pedregal y tajos encarnados a gran altura; y otras 800 varas mas abajo hay otros trabajos antiguos de placeres a 100 varas de altura sobre el rio; un poquito mas abajo hay un pequeño pedregal bajo. Estos pedregales estan en termino del lugar de Peites. Desde aquí no hay mas pedregal que en Figueiras y Nováis, el cual es muy grande y a considerable altura y en seguida un poquito en el otro lado frente al castillo en la punta o lengua; despues en el valle de Quiroga hay grandes pedregales en ambos lados del rio, pero no por todo el ancho del valle sino en la parte oriental solamente; ademas hay trabajos en Sn. Clodio a mayor altura. En todo el valle del Sil la pizarra es muy negra y en muchos puntos revestida de eflorescencias vitriolicas y de alumbre y ofrece muchisimas aguas ferreas pero desde el granito al Este no se ven aquellas camas de las piritas que son tan frecuentes en la parte desde Rabaledo a Quiroga y de todo tamaño rumbo (4) y echado (5) es muy variable desde Sn. Miguel abajo y parece enteramente confuso, sin embargo en las inmediaciones del valle de Quiroga se observa el rumbo (4) hora 2 y echado (5) al N.O. pero antes es mas bien rumbo (4) al curso del rio y echado (5) al N. Pero hay muchas escepciones desde la Rua abajo.”

NOTAS ACLARATORIAS:
(4) Rumbo= Dirección: en geología ángulo con el Norte magnético de linea horizontal que define un plano, p. E., de estratificación. En vez de darle el ángulo, da la hora 3, señalando así la dirección aproximada de la aguja en la esfera.

(5) Echado

(104) Es curiosa esta interpretación de Schulz de la obra de Montefurado al decir de los aluviones del trozo del rio que quedó en seco por el agujero, no fue removida, y que parece que sólo se hizo el agujero para trabajar con los aportes del rio. Véase también para este tema el trabajo de Domergue 1970.

(124) Terreno de transición o también pizarra de transición: Corresponde en la nomenclatura de Guillermo Schulz a las rocas más modernas dentro del grupo de las más viejas, quiere decirse a las del Paleozoico inferior o Precámbrico superior (véase Descripción Gepgnóstica del Reyno de Galicia, G. Schulz 1834 reedición 1985, O Castro, Sada)

(125) Diluvial: Corresponde, aludiendo al Diluvio Bíblico, a la base del cuaternario donde predominan depósitos glaciares y fluviales. Es un término obsoleto.

LEGUA = en el antiguo sistema español equivalía a 5.572’7 metros.
VARA= 772 metros

GUILLERMO SCHULZ